13 feb. 2014

La varita de la "tieta màgica"

¡Tengo una varita, señores! Y no tengo una varita solo por ser fan hasta la médula del señor Potter (que también) si no porque vamos a tener un miembro más en la familia y una necesita su herramienta para ejercer de "tieta màgica" como Diós manda.  

Sí, sí, tía magica. Ni padrinos, ni madrinas que eso ya no se lleva, ni mola tanto. Mi alto grado de frikismo y mis pinceles han sido decisivos para el nombramiento de mis cuñados y no sabéis lo que todo eso significa para mi (al margen de pasar de ser la tía magica a la tía loca, cuando sea mayor). Una no deja de imaginarse títulos de libros ilustrados para el pequeñín "El petit Tommy i la tieta màgica" por ejemplo. Ya lo veo... ¡Qué ganazas!



Pero con el "palo" en mano a una le da por probar y probar...y nada, no funciona. Después no dejo de preguntarme qué haría yo si en tal caso el palito funcionase. La respuesta es bien sincera: magia (pero de la buena). Arreglaría un poquito esto y aquello, eso seguro, haría que los días me cundiesen más y pararía el tiempo de vez en cuando para respirar con calma. Hablando de respirar, limpiaría un poquito el ambiente y haría que el aire fuese puro y fresco aquí, allí y en Pekín. Pondría una BSO digna de Oscar a los momentos más decisivos de mi día a día. Alguna que otra colita de cerdito caería, sin duda, y pimienta en el té de más de uno/a (en honor a Jane y Michael Banks) pero nada grave, no se preocupen.

No saben lo impotente que me siento teniendo una varita que no arregla mis gafas, ni llena los platos y copas de todo ser viviente hasta el infinito pero yo no pierdo la esperanza. En cuanto el pequeño Tommy llegue al mundo, todo esto tendrá más sentido.


Desde aquí, gracias a los súper papis por hacerme sentir alguien especial.

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