1 dic. 2014

Apología del Otoño parte.III


Esta es la parte que quizás más me va a costar resumir: "mi apología del otoño" particular, el día en el que me sacudí los nervios y expliqué mi vida y mis hazañas diarias con los pinceles y la acuarela a un grupito de gente. Suerte que Marta Guillén se dedicó a captar todo momento, gracias a sus fotos tratar de explicar esas horas compartidas con mis primeros "alumnos"- ¡por llamarlos de algún modo!- parece un poquito más fácil.



Tengo que confesar que aquella mañana estaba nerviosa no, ¡lo siguiente! pero al llegar a la masía y descubrir el interior que tenían Olga y Patricia reservado para mi, todo menguó un poco. 

El taller empezó después de una comida deliciosa y una puesta de sol mágica, habían encendido la chimenea y me sentí tan a gusto que me dejé llevar, expliqué mi vida hasta día de hoy - "¿a quién puede interesarle?" me preguntaba - e improvisé sobre la marcha. Me olvidé de explicar detalles que luego fuí contando grupo por grupo, persona por persona. Intenté no dejarme nada por decir, preparé mini libritos con las partes más teóricas que me sirvieron para arrancar con la charla, me propuse que todos los que allí estaban disfrutaran casi tanto como yo de la acuarela - porque creo que no hay técnica con la que más a gusto me sienta - y que perdiesen el miedo al papel en blanco, al agua y a los manchurrones de más. Y... ¡creo que lo conseguí!


Y digo "creo" por lo que todos los comentarios que recibí al terminar, por la calma y concentración de cada uno, ¡porque se pasaron las horas volando!

Siempre digo que para mi no hay nada más relajante que pintar - me siento muy afortunada de poder dedicarme profesionalmente a ello - y creo que esa fue mi manera de compartir mi yo más "de verdad", mi Apología del Otoño particular.

Repartí laminas de acuarelas con una frase impresa en medio del papel porque la idea era dar el primer paso y algo por lo que empezar a trabajar. Los resultados fueron todos diferentes: manchas, frutas, hierbas, lluvia, flores, hojas... a mi todos me parecieron encantadores porque como todos los que allí estaban, no habían dos iguales. 



Gracias a todos los que vinisteis. Gracias por haberme hecho crecer un poquito más aquel día, ¡yo también aprendí mucho de todos vosotros!

La experiencia fue de 10 y...será la primera pero creo que no la última.

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